La historia del ser humano según Zecharia Sitchin

por Oscar Mercado

Representación de Neanderthal dentro de una cueva. (Foto por Neanderthal Museum)

Los Annunaki, alienígenas venidos del planeta Nibiru llegaron a la Tierra hace 450,000 años en búsqueda de oro para proteger la atmósfera de su planeta. Según Sitchin, las difíciles condiciones de trabajo para la extracción del precioso mineral, obligó a los Annunaki a crear una especie de obrero primitivo al que denominaron el “Adamu”.

Para Sitchin y otros investigadores, los primitivos trabajadores Adamu son los ancestros de la especie humana.

En estas líneas vamos a elucubrar sobre cuál pudo haber sido la historia del Adamu hasta convertirse en el hombre moderno, siguiendo los datos proporcionados por Zecharia Sitchin. La información que provee Sitchin se basa en su interpretación de las tablillas de barro de la cultura sumeria, donde se narra la historia de los Annunaki desde su llegada a la Tierra.

Sitchin y el hombre primitivo

Los Annunaki se establecieron primero en la zona del Golfo Pérsico y comenzaron la extracción del oro en las minas de la región. Tiempo después pasaron a explotar el mineral en el África central y luego en el África del Sur. Para los Annunaki, obtener oro era una cuestión vital para la supervivencia de su planeta.

El oro era enviado regularmente a Nibiru a través de un fluido tráfico de naves espaciales que salían y llegaban del espacio-puerto del Golfo Pérsico. Sitchin afirma que existió un centro de control para los vuelos de estas naves en Egipto y una base de apoyo en el planeta Marte.

La extracción del oro resultó ser un trabajo demasiado duro para los Annunaki, quienes llegaron a establecer, al poco tiempo de su llegada, hasta 12 campamentos mineros. Cansados de las difíciles condiciones de trabajo impuestas por sus jefes, los hermanos Enki y Enlil, los trabajadores Annunaki se rebelaron y exigieron de su poderoso rey Anu, distintas condiciones de trabajo. Los mineros alienígenas alegaban que en la Tierra existían especies vivientes que podían realizar el trabajo por ellos, específicamente los primates, que en ese entonces era la especie más evolucionada en el planeta.

Representación de un mamut. Uno de los animales que podíamos encontrar en la Tierra durante el Pleistoceno.

Los Annunaki llegaron a la Tierra en el periodo llamado Pleistoceno medio (781,00-126,000 aprox.) cuando la especie más evolucionada era la de los mamíferos y entre los mamíferos, los primates. Hay que precisar que si bien, hace 400,000 anos, el panorama físico de la Tierra era muy diferente del que conocemos, en lo que se refiere a la fauna no ha cambiado tanto. Los continentes no tenían la forma actual y existían animales como el Mamut, el oso polar y el rinoceronte lanudo.

Podemos suponer que los Annunaki no eran seres de una fuerza extraordinaria o con súper poderes ya que no soportaban las difíciles condiciones de vida de un minero.

Según la interpretación de Sitchin, hace unos 300,000 años, Anu decidió mejorar la inteligencia de los primates terrestres para que pudieran recibir órdenes y realizar el duro trabajo de la extracción del oro. Para esto, los ingenieros genéticos de Anu mezclaron el ADN de los Annunaki con el de los primates.

El primer resultado fue una nueva especie de ser que ya era un primate mejorado. Sin embargo, esta especie no podía procrear por sí misma por más que se acoplara con hembras de la misma especie. Para reproducir la nueva especie, los Annunaki debían inocular la sangre de esta en las mujeres Annunaki y eran ellas quienes daban a luz a los nuevos especímenes.

El doloroso proceso de creación hizo que las mujeres Annunaki exigiesen a Anu que modificara genéticamente a la especie creada para que esta fuera capaz de reproducirse por ella misma.

Anu aceptó y sus ingenieros genéticos crearon nuevo ser que era capaz de procrear con otros de su misma especie. Estos trabajadores primitivos que reemplazarían a los Annunaki en las minas fueron llamados los Adamu”.

Representación de un hombre Neanderthal. (Foto por Neanderthal Museum)

La evolución del Adamu según Sitchin

La nueva especie convivió en harmonía con los Annunakis y con las especies animales del planeta, incluidos los primates, durante miles de años.

Podemos suponer que en un principio sólo se crearon algunas decenas de Adamus y que luego estos se multiplicaron.

Poco a poco, el Adamu fue desarrollando sus capacidades y fue poblando la Tierra con su descendencia. Inicialmente la especie estuvo acantonada en África y el Medio Oriente, siempre a las órdenes de sus creadores a quienes consideraban dioses. De ahí, habrían emigrado a Europa y otros continentes buscando alimentos y huyendo de los cambios climatológicos.

Las condiciones de vida no debieron ser las mejores para nuestros ancestros, no habrían desarrollado un lenguaje, no sabrían expresar sus sentimientos, dormirían a la intemperie y estarían siempre, como animales, apegados a la mano que les daba de comer. Probablemente el Adamu era entonces una especie de robot que respondía a las órdenes de los Annunaki.

Podemos imaginar que el crecimiento exponencial de la población Adamu trajo como consecuencia mecanismos de control de parte de los Annunaki. Sin embargo, con el paso del tiempo, se producirían fugas masivas y estos Adamus libres crearían sus propias comunidades.

La especie humana, como la conocemos, evolucionó a partir de estos dos grupos de Adamus: los que se quedaron con los Annunaki y los que se fugaron. Según Sitchin, todos los seres humanos guardamos todavía un ínfimo porcentaje de sangre y genes Annunaki. La composición genética de los Adamus originales, creados hace 300,000 años era mucho más cercana a la de los Annunaki que la de los humanos actuales.

¿La especie humana realmente evolucionó de los primates?

El primate inteligente

Sitchin no niega la evolución. La acepta para los animales y las plantas. Sin embargo, no cree que el hombre descienda de ningún tipo de primate, o de los Neandertales o de los Cromañones. Para él, el ser humano no es producto de la cadena evolutiva que siguieron los primates, sino que es el resultado de un experimento hecho por los Annunaki.

Entonces, ¿cómo explicar la existencia de Cromañones y Neandertales?

Según los defensores de la teoría de la evolución de las especies de Charles Darwin, el ancestro más antiguo del hombre es un homínido hembra llamado “Lucy” que tiene una antigüedad de aproximadamente 4 millones de años. Lucy presenta una estructura ósea muy cercana a la del hombre moderno, por lo que los evolucionistas están convencidos que fue a partir de ella que se desarrolló la especie humana.

Para Zecharia Sitchin, los descendientes de Lucy evolucionaron durante cientos de miles de años hasta llegar a convertirse en Cromañones, Neandertales y otros tipos de “hombres primitivos”.

Por otro lado, Lucy también es el ancestro de aquellos primates que los Annunaki encontraron a su llegada a la Tierra y que luego convirtieron en Adamus.

Hubo un periodo de tiempo, hace 20,000 años, en el que convivieron en la Tierra: Cromañones, Neandertales y nuestros ancestros, los Adamus.  Los dos primeros grupos habían seguido el curso natural de la evolución en la Tierra y los terceros habían dado un salto evolutivo inesperado gracias a la intervención genética de los Anunnaki.

Craneo del hombre de Cromagnon. ¿Los humanos descendemos del hombre de Cromagnon?

Hemos visto en otras entregas como relatos tan antiguos como el Gilgamesh  o el Ramayana, mencionan la presencia de primates inteligentes conviviendo al lado de seres humanos modernos, lo que no hace sino confirmar, la existencia en paralelo de ambas especies.

Los Adamus fueron los únicos que gracias a su desarrollo intelectual, pudieron adaptarse a las cambiantes condiciones climatológicas y soportar eras de hielo, terremotos, erupciones volcánicas, huracanes y maremotos, buscando refugio a lo largo del planeta.  Las otras especies de “hombres primitivos” del planeta se extinguieron. Los animales, entre ellos, sobrevivieron todas estas catástrofes.

Hace unos 15,000 años aproximadamente, en la Tierra ya no había Cromañones ni Neandertales, sólo quedaban nuestros ancestros, los Adamus. Según Sitchin, fueron ellos quienes pintaron las cuevas de Lascaux y Altamira, fueron ellos los que construyeron el adoratorio de Gobleki Teple en Turquía y fueron también ellos quienes llegaron a América latina, de la mano de los Annunaki.

La comunión con los dioses

Los Annunaki, según la teoría de Sitchin, establecieron su base de operaciones en Mesopotamia en la region del Medio Oriente. En ese lugar, los Anunnaki empezaron a transferirle su conocimiento a los Adamu. Les enseñaron música, matemática, astronomía, medicina, escritura y tomaron la posición de dioses. Esta transferencia de conocimiento dio origen a la cultura sumeria. La primera civilización creada por el hombre moderno.

Siguiendo con la teoría de Sitchin, entre el año 10,000 a.C y el 4,0000 a.C, los Anunnakis habrían empezado a procrear con las mujeres de los Adamu, o las mujeres humanas.

Si revisamos las tradiciones de las culturas antiguas de América y algunos manuscritos del Mar Muerto como el Libro de Enoch y el Libro de los Gigantes podemos deducir algunos detalles sobre estas mezclas entre especies. En todos estos relatos se habla de una raza de gigantes que pobló la Tierra en la antigüedad. Estos gigantes podrían ser los mutantes nacidos de la mezcla entre los humanos Adamu y los dioses Anunnaki.

Según Sitchin, Alejandro Magno fue al oráculo de Amón para confirmar su origen divino o Anunnaki.

Un caso singular es el de Alejandro Magno (356-323 a.C.), quién creció creyendo que era hijo de los dioses. Luego de conquistar Egipto se dirigió al oásis de Siwa, en Libia, para visitar el oráculo de Amón. Zecharia Sitchin sostiene que Alejandro Magno visitó el oráculo para confirmar su divinidad.

¿Alejandro Magno podría haber sido un hijo de la mezcla entre Anunnakis y humanos?

No lo sabemos. y ¿qué podemos de Aquiles y Hércules? Ambos considerados hijos de la relación entre un dios y un mortal…

En todo caso, Sitchin nos propone una teoría alternativa sobre nuestros orígenes que bebe de la evolución pero no la convierte en una teoría absoluta y excluyente.

Sea por obra de Dios, fruto de la evolución de las especies o resultado de la maravillosa ingeniería genética de los Annunaki, nuestra especie sigue en pie y camina sobre los rastros de sus ancestros.

No es fácil discernir las intenciones de los Anunnaki para con los humanos. Nos crearon como esclavos y finalmente nos abandonaron a nuestro libre albedrío.

Nuestro verdadero destino aún no está escrito.

http://losdivulgadores.com/2012/03/la-historia-del-ser-humano-segun-zecharia-sitchin/

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