YA BASTA AL MALTRATO MASCULINO

MALTRATO MASCULINO

Ayer se celebraba el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y volvimos a oír hablar de cifras (alrededor de un 50% de la población mundial femenina sufre algún tipo de maltrato), de lo insuficiente de las nuevas leyes, de la necesidad de concienciar a la sociedad de un problema que, incomprensiblemente, va en aumento… Hoy me gustaría darle la vuelta al papel, y poner los ojos en su otra cara: el maltrato a los hombres, otro signo más de violencia intrafamiliar que en raras ocasiones suele saltar a la prensa. Pero cifras cantan: concretamente en Andalucía un total de 2.263 varones, 257 de nacionalidad extranjera, interpusieron una denuncia contra sus parejas por malos tratos en 2005. De ellas, 459 derivaron en órdenes de protección sobre las agresoras. Éstas son cifras muy inferiores a las de mujeres maltratadas, por supuesto, ya que sólo en el mismo año los tribunales de Andalucía dictaron cerca de 6.012 órdenes de protección contra hombres. Pero ahí están esas 2.263 denuncias, y solo en mi comunidad.

Cuando se habla de maltrato masculino tendemos a pensar que se trata de casos aislados, pero en cuanto empiezas documentarte un poco te encuentras con datos tan sorpresivos como el número de denuncias que acabo de citar. O que en muchos países, entre ellos algunos del continente americano, o Gran Bretaña, el número de hombres que reciben malos tratos de sus parejas es prácticamente igual al de las mujeres, cuando no mayor, o que en los Estados Unidos, por ejemplo, el número de hombres maltratados por sus esposas supera al de las mujeres golpeadas por sus maridos.

Las razones que llevan a los hombres que la padecen a silenciar este tipo de situación son claras: la educación recibida y el factor cultural. Vergüenza, ego masculino, hombría… Si bien no se puede generalizar, hay características comunes entre los hombres sujetos a violencia por parte de su mujer: sufrimiento, vergüenza, pobre autoestima, culpa, inhibición, propensión a la humillación o temor de tomar una decisión al respecto. Silvia Fairman, reconocida sicóloga, afirma que “Cuando en nuestra sociedad el poder ha sido siempre uno de los atributos masculinos, es inadmisible que este hombre reconozca ante sí mismo y ante los demás la estrepitosa caída de su omnipotencia”.

Bien es verdad que cada vez son más los hombres que se atreven a denunciar en comisaría que son víctimas de malos tratos psicológicos o físicos por parte de su compañera sentimental. No obstante, la realidad, como en cualquier otro tipo de violencia doméstica, es muy superior, y en el caso de los hombres esto se incrementa aún más.

El maltrato masculino suele tener matices distintos al femenino. El doctor en Psicología y profesor en la Universidad de Málaga Antonio Videra precisa que la violencia que se ejerce contra los hombres es diferente a la que se practica contra las mujeres, en el sentido de que, en vez de predominar la agresión física, como en el caso de las féminas, es más “psicológica, sutil y basada en la humillación”. Videra puntualiza que este tipo de violencia hacia el varón se ejerce a través de manipulaciones y comportamientos que tienen por objeto “herir al hombre en su integridad psíquica en diferentes modalidades como, por ejemplo, en su sexualidad, su profesionalidad, su trabajo en casa o su valía.”

Y, desde luego, no se trata de un fenómenos circunscrito a determinadas capas sociales. Existen algunos casos reconocidos de violencia psicológica entre personalidades célebres que ni siquiera se ha pretendido ocultar. Dalí era maltratado por Gala, su mujer; Federico Chopin, ya enfermo, por la suya, Amandine-Aurore-Lucille Dupin, escritora más conocida por el seudónimo de George Sand…

Cierto que el hombre maltratado suele ser agredido por su esposa, sus hijos o por quienes conviven con él por lo general de forma sicológica y verbal, pero también física, y con resultados mortales. En concreto, el mismo Videra cifra en 6 los muertos en Andalucía durante 2.005 por violencia conyugal, a los que habría que sumar uno a manos de sus padres y otros 5 por miembros de su familia. A nivel nacional, los hombres asesinados en el ámbito familiar en ese mismo año se elevó a 56, un número muy cercano al de las más de 60 mujeres fallecidas por el mismo motivo.

Lo que queda claro después de todo lo dicho es que la violencia doméstica no es un problema de género, sino social, que no podemos focalizar solo en el maltrato femenino. Se extiende también a niños, hombres, ancianos… Y hay que contemplarlo en su conjunto.

“Algo huele a podrido en Dinamarca”, se decía en “Hamlet”, la inmortal obra de Shakespeare. Y parafraseando la famosa expresión, me planteo qué es lo que huele a podrido en una sociedad como la nuestra en que cada vez se producen más casos de violencia en el seno de la familia, precisamente el pilar básico de dicha sociedad, y donde se supone que tendríamos que encontrar el amor más puro, sincero y desinteresado. Porque, evidentemente, algo se ha descompuesto…

 

Enlace: http://rincones.lacoctelera.net/post/2006/11/26/maltrato-masculino

Leave a Reply

%d bloggers like this: