Enemigo en el ensueño: mitos y verdades sobre el insomnio

¿Qué es y que no mito cuando se trata de un “buen dormir”? A continuación, por cortesía del Diario La Nación, llega un listado detallado del dramático problema para el organismo del insomnio, que afecta al de manera crónica al 15% de la población mundial, y a casi la mitad en algún momento a lo largo de su vida. Tome nota, estimado lector, de las siguientes fuentes extraídas del Dr. Daniel Cardinali, investigador superior del CONICET y profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires, así como del Dr. Arturo Garay, Unidad de Neurociencias, especialista en Medicina del Sueño del CEMIC.

Ejercicio físico

Verdad a medias.

Es cierto que la actividad física ayuda a dormir mejor, el quid de la cuestión está en el cuándo. Dejar el ejercicio para el final del día es una invitación al desvelo, porque la temperatura corporal está elevada -demora unas 6 horas en descender- y el metabolismo funciona a toda máquina. El cuerpo necesita “enfriarse” para conciliar el sueño. Por esto, conviene la gimnasia matutina.

El vaso de leche

Sirve.

Un vaso de leche tibia antes de irse a la cama es aconsejable, ya que contiene un aminoácido que facilita la secreción de melatonina, la hormona del sueño.

La copa de vino

Mito.

Como el vino da somnolencia, muchos ensayan sus efectos antes de acostarse. De hecho, un estudio publicado en enero en la revista científica Alcoholism: Clinical & Experimental Research halló que el alcohol induce el sueño, pero después causa el efecto contrario. Al cabo de algunas horas, aparecen interrupciones y despertares.

Yoga y respiración

Ayudan.

Son buenos aliados porque alivian el estrés y relajan la tensión muscular. Estudios cerebrales demostraron que las técnicas de relajación desactivan las estructuras cerebrales que intervienen en el mecanismo de la ansiedad y en el estado de alerta.

Armar rompecabezas

Sirve.

Lo que hay que evitar es contar ovejitas mentalmente: es mejor levantarse y hacer algo manual. Los especialistas también recomiendan “técnicas de imaginería”: imaginarse, por ejemplo, seis objetos en detalle (una vela, un pizarrón, una lámpara, una fruta, etcétera).

Pasar más tiempo en la cama

Jamás.

No por pasar más tiempo en la cama sobrevendrá mágicamente el sueño. El límite son 20 minutos: después de ese lapso, conviene salir de la habitación y volver recién cuando se sienta somnolencia.

Ver televisión o leer de la tablet

No ayuda.

Las pantallas son estimulantes que pueden reducir los niveles de melatonina en el cerebro. La luz de la tablet o de la televisión desorganiza nuestro ritmo circadiano: nos ilumina justamente cuando necesitamos oscuridad para conciliar el sueño.

¿Qué es dormir bien?

Dormir bien, ¿qué implica?

Dormir una cantidad satisfactoria de horas: entre 6 y 8 para los adultos.

No sufrir interrupciones ni despertares nocturnos.

No tener apneas o pausas respiratorias.

Sentirse descansado a la mañana siguiente.

No tener pesadillas todas las noches.

No roncar.

Fuente: Diario La Nación

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